Autorretrato de Diego Velázquez, hacia 1640

Pintor de la corte

Diego Velázquez

1599 – 1660

El niño prodigio de Sevilla que se convirtió en el pintor del rey y en el pintor de los pintores. No le hizo falta irse de Madrid para tocar el cielo: allí pintó bufones con dignidad de reyes y reyes con cansancio de hombres. Cuatro siglos después, Las Meninas sigue mirándonos desde el Prado como si esperara una respuesta.

«Prefiero ser el primero en lo tosco que el segundo en lo delicado.»

Recogido por Antonio Palomino, 1724

También dijo

  • «Non me piace niente.»

    Su respuesta en Roma cuando le preguntaron por Rafael; recogido por Palomino

  • «Todavía no he acabado. Y cada vez menos.»

    Atribuida — su respuesta a Felipe IV cuando le preguntó si había terminado un cuadro

Recorrer su vida

  1. 6 de junio de 1599

    Bautizado en Sevilla

    Nace en la calle de la Cárcel de Sevilla, hijo de un jurado de origen portugués. La Sevilla de entonces es el puerto del mundo: por sus calles pasan telas de Flandes, plata de América y todos los olores que luego pintará en sus bodegones.

  2. 1610 – 1617

    El taller de Pacheco

    Aprende el oficio con Francisco Pacheco, pintor y teórico que acabará siendo su suegro. En casa de Pacheco se junta la Sevilla ilustrada: poetas, eruditos y frailes. Diego pinta aguadores y viejas friendo huevos como si fueran dioses.

  3. 1623

    Pintor del rey

    Con 24 años retrata a Felipe IV y el rey decide que nadie más lo retratará. Se muda a la corte, a un palacio dentro del palacio, y empieza una relación de casi cuarenta años: el único hombre que podía mirar al rey durante horas sin bajar los ojos.

  4. 1629 – 1631

    Italia, con carta del rey

    Viaja a Venecia, Roma y Nápoles a estudiar a Tiziano y Tintoretto. Vuelve convencido de que la luz española y la italiana son la misma luz, pero vista con otra paciencia.

  5. 1635

    Las Lanzas

    Pinta «La rendición de Breda» para el Salón de Reinos. Un general vencedor que abraza al vencido y un bosque de lanzas al fondo: la victoria más amable que se haya pintado jamás.

    La rendición de Breda, de Velázquez
    La rendición de Breda (Las Lanzas), 1635. Museo del Prado. — Diego Velázquez · Dominio público · Wikimedia Commons
  6. 1650

    Juan de Pareja y el Papa

    En su segundo viaje a Roma pinta a su ayudante Juan de Pareja, un esclavo sevillano al que ese mismo año libera con carta de libertad, y al papa Inocencio X, que al verse retratado murmura: «demasiado verdadero».

  7. 1656

    Las Meninas

    Pinta a la infanta Margarita rodeada de meninas, un perro, dos enanos, una chaperona y él mismo, de pie detrás del caballete, mirándonos. El rey y la reina asoman en un espejo. Los historiadores llevan siglos discutiendo qué estaba pintando. Quizá nos pintaba a nosotros.

    Las Meninas, de Diego Velázquez
    Las Meninas, 1656. Museo del Prado. — Diego Velázquez · Dominio público · Wikimedia Commons
  8. 1659

    La cruz de Santiago

    Es nombrado caballero de la Orden de Santiago pese a las dudas sobre su limpieza de sangre. En Las Meninas lleva la cruz roja en el pecho: la leyenda dice que la pintó el propio rey con su mano.

  9. 6 de agosto de 1660

    Muere en Madrid

    Vuelve de la Isla de los Faisanes, donde organizó la entrega de la infanta Margarita a Luis XIV, con fiebre y agotado. Muere en su casa de la plaza de la Villa. Lo entierran en San Juan Bautista; la iglesia quedó destruida en la Guerra de la Independencia y no hay tumba que visitar. Quedan las Meninas.

Su banda sonora

Las canciones que le quedaron

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Notas para Diego Velázquez

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