
Ingeniero e inventor
Leonardo Torres Quevedo
1852 – 1936
El inventor más prodigioso de la España de su tiempo: mandos a distancia, dirigibles, calculadoras electromecánicas y una máquina que jugaba al ajedrez en 1913. El cable que aún cruza el Niágara es suyo, aunque casi nadie lo sepa.
«He perdido la disciplina del estudio: no sé estudiar. Yo soy inventor, únicamente inventor.»
— De sus notas autobiográficas
Recorrer su vida
28 de diciembre de 1852
Nace en Molledo, Cantabria
En el valle de Iguña, un 28 de diciembre, día de los Inocentes. La ironía le acompañó siempre: el niño que gastaba bromas se convirtió en el hombre que enseñó a las máquinas a pensar por sí solas.
1876
Ingeniero que no quiere ser ingeniero
Acaba la carrera de Caminos y renuncia al escalafón: prefiere «dedicarse a pensar en sus cosas», escribe él mismo. Vive de sus rentas y monta un laboratorio en casa. Nadie le paga; nadie le dice qué inventar.
1901 – 1906
El Telekino
Inventa el primer mando a distancia de la historia: un sistema de ondas que gobierna un barco a distancia. En 1906 lo demuestra en el puerto de Bilbao ante el rey y miles de personas, guiando a voluntad un bote con pasajeros a bordo. El público aplaude; la prensa no acaba de creérselo.

Torres Quevedo con uno de sus dirigibles Astra-Torres. — Dominio público · Wikimedia Commons 1912
El Ajedrecista
Presenta una máquina que juega sola el final de partida rey y torre contra rey, y que avisa «jaque» y «mate». Es el primer autómata que toma decisiones: un antepasado de todos los ordenadores que vendrían después.

El Ajedrecista, la máquina que en 1912 ganaba partidas sola. — Olea · CC0 · Wikimedia Commons 1916
El Aero Car del Niágara
Abre al público el Spanish Aero Car, un teleférico de su diseño que cruza el remolino del Niágara a 30 metros sobre el agua. Más de un siglo después sigue funcionando, con el mismo sistema, llevando turistas de un lado a otro.

El Aero Car del Niágara, en servicio desde 1916. — Robert Linsdell · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons 18 de diciembre de 1936
Muere en Madrid
Muere diez días antes de cumplir 84 años, en plena guerra, habiendo entregado a España el primer laboratorio de mecánica aplicada y un siglo de adelantos que el mundo atribuyó a otros.
Su banda sonora
Las canciones que le quedaron
El muro
Notas para Leonardo Torres Quevedo
4 notas en el muro
Nos enseñaron su nombre el primer día de carrera. No se olvida.
— Un ingeniero de Caminos
El valle de Iguña guarda tu casa como un tesoro.
— Cantabria
Tu cable sigue cruzando el remolino, don Leonardo.
— El Niágara
— El Ajedrecista
Esta vida es un ejemplo hecho con Vivere.
La de tu gente puede verse igual: sus historias, sus fotos, su música y un muro donde cualquiera pueda dejar una nota.
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