
Pintor
Salvador Dalí
1904 – 1989
El niño asustadizo de Figueres que se construyó un personaje tan grande que acabó viviendo dentro. Entre bigote y bigote pintó el siglo XX como un sueño: relojes blandos, elefantes con patas de araña y una Gala que lo sostuvo todo.
«La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco.»
— Salvador Dalí
Recorrer su vida
11 de mayo de 1904
Nace en Figueres
Nueve meses después de morir un hermano mayor también llamado Salvador. Sus padres le enseñan la tumba: él crece convencido de ser la reencarnación de alguien. Así empieza todo.
1922
La Residencia de Estudiantes
Llega a Madrid a estudiar Bellas Artes y se instala en la Residencia. Allí conoce a Federico García Lorca y a Luis Buñuel: tres chicos de provincias que se iban a comer el arte del siglo.

Con Lorca en Barcelona, 1925. — Dominio público · Wikimedia Commons 1929
Un perro andaluz y una Gala
Rueda con Buñuel Un perro andaluz, el corto de la navaja y el ojo que nadie olvida. Ese verano conoce en Cadaqués a Gala, la mujer de Paul Éluard, que será su compañera, su modelo y su administradora durante cincuenta años.
1931
Los relojes blandos
Pinta La persistencia de la memoria en dos horas, dice él, mirando un camembert derretirse al sol. Los relojes blandos de Portlligat dan la vuelta al mundo.
1948
Dalí Atomicus
En el estudio de Philippe Halsman salta por los aires entre tres gatos, un cubo de agua y un cuadro suspendido. Veintiocho intentos para una foto de un segundo: la física, según Dalí, era «lo único que le quedaba por derretir».

Dalí Atomicus, 1948: gatos, agua y un pintor volando. — Philippe Halsman · Dominio público · Wikimedia Commons 1974
Su museo en Figueres
Inaugura el Teatro-Museo Dalí sobre las ruinas del viejo teatro municipal que quemó la guerra. Lo diseña como una obra más: huevos en el tejado, panes en la fachada y él mismo, ya para siempre, en la cripta.

El Teatro-Museo de Figueres: su última obra y su tumba. — Krzysztof Golik · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons 23 de enero de 1989
Muere en Figueres
A los 84 años, en el museo que se había construido para sí mismo, escuchando por las noches el sonido del mar de Cadaqués que le traían por altavoces. Está enterrado bajo la cúpula geodésica.
Su banda sonora
Las canciones que le quedaron
El muro
Notas para Salvador Dalí
4 notas en el muro
El pueblo que huelía a teatro quemado ahora huele a museo. Te lo agradecemos.
— Figueres
Veintiocho intentos y ni uno salió ileso. Perdónanos, Salvador.
— Los gatos del Atomicus
Yo también quiero un museo con huevos en el tejado.
— Una niña de 8 años
— Gala
Esta vida es un ejemplo hecho con Vivere.
La de tu gente puede verse igual: sus historias, sus fotos, su música y un muro donde cualquiera pueda dejar una nota.
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