
Bioquímico · Nobel 1959
Severo Ochoa
1905 – 1993
El niño de Luarca que leyó a Cajal y se fue a buscar la vida por dentro. Descubrió la enzima que sintetiza el ARN, ganó el Nobel y volvió a España para encender un laboratorio entero. Siguió yendo al laboratorio hasta el final, porque para él investigar no era un trabajo: era una forma de asombro.
«Me he dedicado a investigar la vida y no sé por qué ni para qué existe.»
— Severo Ochoa
También dijo
«Un país que no hace ciencia es un país que se queda fuera de la historia.»
— Atribuida a Severo Ochoa
Recorrer su vida
24 de septiembre de 1905
Nace en Luarca
Severo Ochoa de Albornoz, hijo de un abogado y una madre que se quedó viuda con siete hijos cuando él tenía siete años. La orfandad le deja la obsesión de entender cómo funciona la vida, empezando por la propia.
1923 – 1929
Medicina en Madrid
Estudia Medicina y descubre los libros de Cajal, que le cambian la cabeza: la ciencia como vocación, no como carrera. Se doctora en 1929 con una tesis sobre la diabetes y empieza a buscar la química que hay debajo de la vida.

Su casa natal en Luarca, Asturias. — Lusilier · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons 1936
El exilio
La Guerra Civil lo empuja fuera. Pasa por Heidelberg, por el Oxford de Henry Dale y por el laboratorio de los Cori en San Luis. En el camino pierde el país y gana el mundo: aprende con los mejores bioquímicos de su generación.
1942
Nueva York
Se instala en la Universidad de Nueva York y monta su laboratorio. Allí trabajará casi veinte años con su mujer, Carmen García Cobián, que es además su mano derecha científica y su cómplice en todo.
1955 – 1959
La enzima y el Nobel
Descubre la polinucleótido fosforilasa, la primera enzima capaz de sintetizar ARN en el tubo de ensayo: la vida fabricada por primera vez en un laboratorio. En 1959 comparte el Nobel con Arthur Kornberg. Asturias entera lo celebra como si fuera de la familia.

Recibiendo el Nobel en Estocolmo, 1959. — Svenska Dagbladet · Dominio público · Wikimedia Commons 1974
La vuelta
Regresa a España para ayudar a levantar la biología molecular del país. Da nombre —con rubor, dice la anécdota— al Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, que hoy sigue siendo una de las catedrales de la ciencia española.
1 de noviembre de 1993
Muere en Madrid
Muere a los 88 años, habiendo publicado hasta el final. Sus cenizas descansan en Luarca, frente al mar que lo vio empezar. En su laboratorio de Madrid quedaron alumnos que hoy son abuelos científicos.
Su banda sonora
Las canciones que le quedaron
- Asturias, patria querida — Real Banda de Gaitas Ciudad de OviedoEl himno de la tierra que nunca dejó de ser suya, aunque viviera en Nueva York.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
- Asturias (Leyenda) — Isaac Albéniz · Ana Vidovic, guitarraAlbéniz también era asturiano. Dos asturianos que pusieron a España en el mapa, cada uno a su manera.Escuchar en YouTube (se abre en otra pestaña)
El muro
Notas para Severo Ochoa
4 notas en el muro
El pueblo que te parió sigue mirando al mar y contando tu nombre con orgullo.
— Luarca
El centro sigue haciendo ciencia en tu nombre, maestro.
— Los del CBM
Gracias por demostrar que se puede volver y construir.
— Una investigadora
— Carmen
Esta vida es un ejemplo hecho con Vivere.
La de tu gente puede verse igual: sus historias, sus fotos, su música y un muro donde cualquiera pueda dejar una nota.
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